Para leer. VIDA Y OBRA DE PLATÓN

Vida y obra de Platón. Platón nace en Atenas en el año 427 a.n.e. en el seno de una familia aristocrática. Su padre, Aristón, pretendía descender de la antigua familia real ateniense. Su madre era hermana de Cármides y prima de Critias, dos de los Treinta tiranos. Su verdadero nombre fue Aristocles, “Platón” es un apodo que significa “de anchas espaldas” o “de frente ancha”. Vivió su juventud en una Atenas convulsionada por la guerra contra Esparta (431-404); la política atravesaba un momento difícil pues tras la muerte de Pericles (429 a.ne.) la democracia empezó a tambalearse. Hacia el año 407 conoció a Sócrates del que fue discípulo y con el que mantuvo estrecho contacto y amistad hasta su condena y muerte en 399. La derrota de Atenas ante Esparta tuvo lugar en el año 404 a.n.e.: cayó la democracia y el poder fue a parar a manos de un grupo de aristócratas conocidos como los Treinta tiranos, que ejerció una dictadura durante los ocho meses que duró su mandato. Platón fue requerido por Critias y Cármides a unirse a su acción política, pero prefirió esperar, y pronto quedó decepcionado por la sangrienta represión con que el régimen de los Treinta gobernó. En el año 403 cayó la dictadura de los oligarcas y se restableció la democracia en Atenas. Fue esta democracia restaurada la que condenó a muerte a Sócrates (acusación de impiedad: apartarse de las enseñanzas tradicionales y corromper a la juventud), en el año 399, que no simpatizaba demasiado con la democracia y había sido maestro de Cármides y Critias, dos de los Treinta tiranos. A partir de este momento, Platón renunció a la carrera política activa.

 Sus escritos están redactados en forma de diálogos, en un lenguaje muy sencillo y muy didáctico, en los que intercala con frecuencia ejemplos y mitos para explicar sus teorías principales. El personaje principal de la mayoría de los diálogos es Sócrates. Muchas de las ideas que defiende éste, sobre todo en los últimos diálogos, son exclusivamente platónicas. En torno a él aparecen personajes de su tiempo, sofistas, amigos e incluso parientes.

 A la muerte de Sócrates, Platón tenía veintiocho años. Durante los diez años siguientes escribió una serie de pequeños diálogos en recuerdo de su maestro. Son los llamados diálogos socráticos de juventud. Son diálogos acerca de las enseñanzas de Sócrates. El tema es la definición de la virtud; por ejemplo, Sócrates pregunta ¿qué es el valor? y se intenta llegar a una definición. En estos diálogos Sócrates es un filósofo callejero que, con su hábil e irónica charla, muestra a sus interlocutores la necesidad de perseguir el conocimiento moral para orientar su vida. Sócrates demuestra pronto, mediante sus preguntas de apariencia ingenua, que sus contertulios no pueden dar razón de nociones fundamentales de la moral tradicional, porque no poseen un auténtico saber de ellas. Tampoco él, que tiene sobre los demás la ventaja de confesar su propia ignorancia, posee una teoría propia, y los diálogos concluyen con el reconocimiento mutuo de la ignorancia y la invitación a proseguir la investigación. Diálogos de este periodo son Apología de Sócrates, Critón, Eutifrón (en el que se trata de definir la piedad y aparecen las primeras referencias a las Ideas –y con ellas al término eidos- si bien el desarrollo de esa teoría se despliega en diálogos posteriores), Cármides (sobre la templanza, moderación o autocontrol), Protágoras (donde se plantea el problema de la enseñanza de la virtud). La Apología de Sócrates es uno de los alegatos más fervorosos de la libertad de expresión. Con entera tranquilidad de ánimo y con su imperturbable ironía, señalando que ni siquiera sabe si mejor ya para él vivir o morir, pero que está seguro de haber sido un gran benefactor de la ciudad sembrando inquietud e incitando a todos a cuidarse el alma, Sócrates da un ejemplo admirable de la dignidad y libertad del sabio ante la opresión del poder y las amenazas de la injusticia. No es tanto la doctrina, sino la actitud misma y su conciencia moral lo que confirman el destino heroico que Sócrates acepta con una cierta alegría. Otros diálogos de este período son Laques (sobre la valentía), Lisis (sobre la amistad), Hipias menor e Ion (sobre el saber de los poetas).

 El primer viaje a Italia. Durante los diez años siguientes a la muerte de su maestro Platón realiza varios viajes. Mientras escribía sus recuerdos de Sócrates, poco a poco se fue dando cuenta de las limitaciones de la filosofía de su maestro. A los cuarenta años (en el 387) Platón emprende un viaje que iba a transformar su vida, el viaje a Italia y Sicilia. Allí entra en contacto con los pitagóricos y conoce a Dion, cuñado y yerno del poderoso tirano de Siracusa (Dionisio I), el gran amor de su vida y el hombre que lo arrastraría a sus aventuras políticas sicilianas. En esta época escribe los llamados diálogos de transición. Por esta época comienza a elaborar sus propias doctrinas y, producto de sus contactos con la filosofía pitagórica, recibe como influencias la importancia de las matemáticas y el tema de la preexistencia e inmortalidad del alma. El Gorgias marca un hito en la evolución del pensamiento político de Platón y su representación de Sócrates. Al final del diálogo, Sócrates, que ha mantenido una actitud resuelta de su rechazo de la retórica, concluye su demostración de que el verdadero político no es otro que el filósofo, conocedor de la política y la paideia. Ni las enseñanzas sofísticas ni los incrementos del poder y la riqueza van a conducir al mejoramiento moral de los individuos. Sólo quien induzca a sus conciudadanos a cuidarse de propia alma, llevará a la ciudad hacia la justicia y la felicidad. El auténtico estadista es, ante todo, un educador de verdad, algo que no son ni los políticos pragmáticos ni los sofistas retóricos, atentos sólo a conquistar, como sea, más poder sin escrúpulos morales. Esta convicción socrática se hallaba ya insinuada en otras obras anteriores, pero en el Gorgias se expresa de manera mucho más clara. Otros diálogos de este periodo son Menón (aparece el tema de la inmortalidad del alma, la enseñanza de la virtud y el conocimiento como reminiscencia) y Eutidemo, Menexeno y Crátilo.

 La época de la Academia. Poco después de su vuelta de Italia funda la Academia, un centro de enseñanza donde se trataba de formar a los futuros políticos y gobernantes mediante el conocimiento objetivo de las formas eternas de verdad y justicia, y que incluían un largo entrenamiento del pensamiento exacto y abstracto, fundamentalmente mediante la práctica de las matemáticas. En esta época escribe los diálogos de madurez. Son los diálogos fundamentales. La teoría de las Ideas es el trasfondo de todos los temas. Reflejan un optimismo generalizado acerca del fundamento de las Ideas y la posibilidad de realizar sus ideas políticas. Los diálogos de esta época son Fedón (aparece la primera formulación de la teoría de las Ideas y la inmortalidad del alma), Banquete (sobre el amor), La República (sobre la justicia en la polis) y Fedro en el que se habla sobre la belleza, el amor, el alma y la retórica. El tema principal de La República es la justicia ¿En qué consiste la justicia, tanto en el individuo como en el Estado? Platón describe un Estado ideal dividido en tres clases sociales: los gobernantes, los guerreros y los trabajadores. La justicia social consiste en la ordenada armonía entre las tres clases, es decir, en que cada uno ocupe el lugar que por sus cualidades le corresponde, que cada clase realice la función que le corresponde sin inmiscuirse en la de las demás y que las clases inferiores estén subordinadas a la de los gobernantes. Los gobernantes no serán tiranos que actúen a su antojo y en función de su codicia y ambición, ni demócratas que halaguen al pueblo, sino filósofos conocedores del bien y la justicia, que gobernarán buscando el bien común de la polis.

El segundo viaje a Sicilia y el período crítico. En el año 367 el tirano de Siracusa, Dionisio I, murió y fue sucedido en el gobierno por su hijo, Dionisio II. Su tío Dion vio la oportunidad de educarlo en la filosofía platónica y conseguir así que, siendo el dirigente filósofo, un filósofo gobernase, lo que realizaría el sueño de Platón y aseguraría la felicidad de los gobernados. Dion consiguió que Dionisio II invitara a Platón a ir a su corte. Sin embargo la llegada de Platón a Sicilia constituyó una gran decepción. Los parientes y cortesanos de Dionisio habían predispuesto al tirano contra él y, tres meses después de la llegada de Platón, Dion fue acusado de conspiración y enviado al exilio. Platón debió permanece casi dos años en la corte de Dionisio, oficialmente como invitado, en la práctica como prisionero. Dionisio pretendía ganarse el aprecio de Platón y ser preferido a Dion, pero se negaba a estudiar Geometría y no atendía a las explicaciones filosóficas de Platón. Finalmente, en el año 367, Dionisio permitió a Platón salir de Sicilia y consiguió volver a Atenas. En esta época escribe los llamados diálogos críticos. Debido a sus fracasos políticos cae en un hondo escepticismo acerca de la posibilidad de realizar sus ideas políticas y duda incluso acerca de la teoría de la Ideas. Los problemas lógicos en torno a la articulación de la teoría de las Ideas ocupan este período. Sócrates desaparece como protagonista y también el recurso a los mitos; diálogos de esta época son Parménides, El Sofista, Teeteto y El Político. Los problemas fundamentales que plantea son los siguientes: relación entre las Ideas y las cosas, relación entre las Ideas entre sí, ¿cuántas Ideas hay?, ¿qué es una Idea? En El Parménides llega a sugerir que las Ideas pudieran ser  “pensamientos de la mente”.

 El tercer viaje a Italia y el período final. Cuando Platón había escrito El Sofista y El Político, el tirano Dionisio II le escribió invitándolo a volver a Siracusa, asegurándole que había cambiado y que ahora sí estaba dispuesto a dedicarse a la Filosofía, a seguir las enseñanzas de Platón y permitir que volviese Dion. Y así, Platón, se embarcó por tercera vez a Sicilia, ya con sesenta y seis años, en el año 361. El tercer viaje de Platón a Siracusa fue un completo desastre. No sólo no se convirtió el tirano a su filosofía sino que no cumplió su palabra de permitir la vuelta de Dion; además, durante la estancia de Platón, confiscó todos los bienes de Dion. De nuevo prisionero en la corte de Dionisio, sólo consiguió salir gracias a la intercesión de Arquitas, gobernante de Tarento y filósofo y matemático. De vuelta a Atenas, los trece últimos años de su vida los pasó Platón en la Academia, dedicado a la enseñanza y al intercambio de ideas con sus amigos y discípulos, entre los que ya se encontraba Aristóteles. En esta época redacta los últimos diálogos. En estos diálogos Platón abandona las cuestiones metafísicas y se dedica a la cosmología y la historia. Se mantiene el pitagorismo y políticamente la postura es más dura y reaccionaria. Diálogos de este periodo son Filebo (acerca del placer), Timeo (aparece el mito de la Atlántida) y Las Leyes. La cosmología del Timeo es una “narración verosímil” acerca de la formación del universo. El universo es fruto de una inteligencia ordenadora a la que llama Demiurgo. El Demiurgo actúa sobre una materia preexistente, eterna y caótica dándole una forma según el modelo eterno de las Ideas. El Demiurgo no es un dios sino una especie de arquitecto del mundo y desempeña el papel de mito para expresar la acción de las Ideas sobre la materia. El Demiurgo actúa según un fin: hacer el mundo lo mejor y más bello posible. Frente a las concepciones mecanicistas de Demócrito, Platón expone una concepción teleológica de la naturaleza. A lo 80 años muere Platón, según unos durante el transcurso de un banquete nupcial, según otros mientras dormía plácidamente.

Last modified: Wednesday, 12 November 2014, 2:19 PM